Importancia de la cría animal en raza pura / Juan Altarriba

Opiniones y Experiencias - 14 Jan, 2019

Juan Altarriba
Departamento de Anatomía, Embriología y Genética Animal 
 Facultad de Veterinaria - Universidad de Zaragoza
Instituto Agroalimentario de Aragón (IA2)

En ganadería, la raza es una estructura dinámica, creada por la doble acción del medio ambiente y el hombre a lo largo de las generaciones, que ha sido históricamente muy útil para organizar los sistemas de producción animal, especialmente extensivos. En la raza entran en juego dos fuerzas, por una parte la selección ejercida por el hombre en función de sus intereses y por otra la selección natural, sobre una base genética fundacional estructurada por las migraciones previas. Cuando ambas fuerzas son sinérgicas, la estructura genética de la población se consolida y se mantiene, con una especialización productiva y una identidad morfológica, como si de una marca de calidad se tratase. Por ello se puede afirmar que la raza es hija de la tierra y de las necesidades e inquietudes del hombre (cultura), de forma que estas vicisitudes han dejado su huella en la estructura genómica actual de los animales.

La raza está formada por un conjunto de animales (población) con un elevado grado de semejanza y las versiones más modernas, además, con una elevada especialización productiva. La raza se ha generado bajo el principio de “el parecido genera parecido”, filtrado por mecanismos de adaptación al medio productivo. Efectivamente, apareando animales semejantes con determinadas aptitudes, que generen crías viables, se incrementa la homogeneidad de la raza. Aunque estas ideas seguramente se iniciaron en el Neolítico con la domesticación, tal concepción empezó a ser aplicada sistemáticamente hace solo 200 años, fruto de la Ilustración.

En la actualidad, una raza de ganado es en realidad un bien cultural y productivo de la sociedad que la ha creado/mantenido y como tal es reconocido y apreciado por el público general. La raza constituye un recurso que añade valor al territorio. Sin embargo, su importancia se ha reducido globalmente con la irrupción de los sistemas de producción intensivos, en los cuales la base de los animales es la línea genética, más especializada y homogénea. Esta entidad está formada por unos pocos animales seleccionados pertenecientes a una o varias razas preexistentes. Estas estructuras genéticas son muy dinámicas y admiten la introducción de cambios de manera rápida y eficaz, poseen un elevado grado de plasticidad y no suelen ser públicas. Por lo general son privadas al ser el resultado de una inversión concreta en respuesta a nuevas necesidades.

Fuente: http://www.fao.org/docrep/012/i1103s/i1103s04.pdf

Sin embargo, la raza zootécnica sigue teniendo interés y las Administraciones públicas protegen y fomentan este recurso como un bien colectivo. Las razones para gestionar los recursos genéticos ganaderos mediante el mantenimiento de las razas en pureza, son al menos las siguientes:

  • Las razas de ganado suelen ser elementos de una identidad cultural.
  • Son expresión de la variabilidad genética global, patrimonio a mantener para ponerlo a disposición y provecho de las siguientes generaciones.
  • El mantenimiento de una raza favorece el mantenimiento del sistema extensivo propio, mediante el aprovechamiento sostenible de unos recursos naturales.
  • Los animales puros son los mejor adaptados al ambiente o sistema de producción que ha moldeado la raza y por tanto suelen ser los más rentables en dicho medio.
  • Mediante el cruce planificado entre razas es posible intensificar la producción, aprovechando la heterosis y la complementariedad genética entre poblaciones. La explotación continuada de tales fenómenos exige el mantenimiento de las características genéticas iniciales de las poblaciones cruzadas, sin cambios una vez detectados, ya que ni la heterosis ni la complementariedad son totalmente consolidables, siendo necesario reconstruirlos en cada generación.
  • Mediante el cruzamiento entre razas es también posible obtener nuevas razas sintéticas, líneas genéticas y razas compuestas especializadas, aplicando apareamientos selectivos planificados, ideales ante necesidades concretas

En resumen, la utilización de animales cruzados como reproductores de manera descontrolada, sin la existencia de una planificación, conduce inexorablemente a la generación de una nueva variabilidad genética incontrolable que dificulta enormemente la gestión de este recurso. Al contrario, la cría en pureza y el mantenimiento del registro genealógico, son signos de vertebración, organización y calidad del sector ganadero de un país.

Fuente: Elaboración propia a partir de FAOSTAT, consultada el 27/9/2018: http://faostat3.fao.org/

En consecuencia, la cría animal en raza pura se justifica tanto por sí misma, como estrategia válida y actual, como también por garantizar la permanencia de un recurso genético imprescindible para la planificación de cruzamientos específicos diseñados empíricamente para atender nuevas exigencias ambientales y sociales (véase la figura adjunta en la que se ilustran las decisiones básicas para elegir un programa de mejora genética). Estos planteamientos constituyen el soporte técnico para generar y mantener las poblaciones ganaderas existentes, cuyos efectivos globales se muestran en la tabla auxiliar.

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