Ganadería de precisión en lugares remotos

Opiniones y Experiencias - 03 Apr, 2018

Francisco Javier Zarazaga Soria
 Departamento de Informática e Ingeniería de Sistemas
Universidad de Zaragoza

Los sistemas extensivos de producción animal se basan en la utilización de especies ganaderas de interés zootécnico capaces de aprovechar eficazmente los recursos naturales mediante el pastoreo. Generalmente las especies ganaderas explotadas corresponden a genotipos autóctonos adaptados a los factores limitantes y ecológicos del medio natural. Los sistemas extensivos se basan en el aprovechamiento de los recursos naturales, de otra forma improductivos, Se aprovechan ciertas producciones vegetales, que de otra forma resultarían improductivas o, al menos, su recolección supondría costes tan elevados que la harían ruinosa. Además, el mantenimiento del ganado contribuye a la mejora paulatina o a la conservación de las áreas donde pasta. Tienen una baja carga ganadera y con poca inversión en infraestructuras y maquinaria. En Aragón se dan dos tipos fundamentales de explotación extensiva con los condicionantes anteriores: explotaciones de vaca nodriza y explotaciones de ovino-caprino.

Las explotaciones de vaca nodriza se dan mediante rebaños con los que se persigue la obtención de un ternero por vaca y año, manteniendo a su vez un coste mínimo en la alimentación de las madres. En septiembre de 2017, la cabaña española de vacas nodrizas estaba por encima de los 2.200.000 cabezas mientras que el censo de Aragón era de casi 60.000 animales (sobre un 2.50% del censo español). Las explotaciones de ovino-caprino extensivo persiguen la obtención del máximo número de corderos por oveja y año, manteniendo a su vez un coste mínimo en la alimentación de las madres. Los corderos a producir deben presentar una alta velocidad de crecimiento, una buena conformación carnicera y un estado de engrasamiento lo más bajo posible. En este tipo de explotaciones no existe un censo diferenciado entre extensivo y estabulado. La cabaña ovina en España a finales de 2016 alcanzaba el 19% del total de la Unión Europea con un censo de unos 15.960.000 animales (en proceso de recesión con una pérdida de un 0’5% del número de cabezas), de los cuales Aragón tenía entorno a un 10%. En el caso del caprino, la cabaña española era a finales de 2016 de unos 3.088.000 animales (un 24% de la cabaña europea, y con un crecimiento de un 10% con respecto a finales de 2015), pero tan solo un 2% en Aragón.

El principal reto al que se enfrenta en estos momentos las explotaciones extensivas es demostrar que estas ayudas de la Unión Europea generan un retorno económico y social que compensa las mismas. De este modo se lograría cambiar el discurso que a nivel general está establecido y conseguir que pasen de denominarse AYUDAS a denominarse INVERSIONES. En este sentido resulta necesario contar con evidencias incuestionables capaces de mostrar que esto es así. Es aquí donde la tecnología entra a ayudar al sector en el proceso de identificación auditable de las zonas que realmente se están pastando por los animales mediante el uso de sistemas de posicionamiento por satélite y comunicaciones a largas distancias para la gestión remota. A partir de aquí, y en posteriores acciones, se establecerá la cuantificación del consumo de estas masas forestales improductivas con el fin de determinar el adecuado dimensionamiento de las explotaciones de modo que se permita maximizar la cabaña implantada en una zona geográfica. En paralelo con esto, se abordará la valoración económica, social y de mantenimiento de la biodiversidad que estas explotaciones generan en el territorio.

 

Los avances de las nuevas tecnologías vinculados a la agricultura y ganadería de precisión son muy fáciles de implementar en zonas urbanas o periurbanas. Sin embargo, a poco que nos alejamos de estas zonas nos topamos con el grave problema de la falta de acceso a redes de comunicaciones. Un claro escenario donde nos topamos con esta situación se produce en el ámbito de la ganadería extensiva donde los animales pastan con bastantes grados de libertad en lugares donde no se ofrece ningún tipo de cobertura de sistemas de comunicaciones. En este escenario, ASAJA Huesca, agentes del sector y la Universidad de Zaragoza, estamos poniendo en marcha un proyecto experimental de seguimiento y control de ganadería extensiva que trata de validar una aproximación basada en redes de comunicaciones a medida utilizando el protocolo LoRa que permite cubrir grandes extensiones de terreno con velocidades de comunicación lentas.

Los grandes retos que se están abordando en este proyecto son:

  • Desarrollar un sistema de recogida de la información y transmisión de la misma en un dispositivo fiable, robusto, ligero que pueda ser llevado por vacas, ovejas, cabras o cerdos.
  • Ser capaces de establecer una comunicación bidireccional con el dispositivo instalado en el animal a gran distancia.
  • Disponer de un sistema de gestión en la nube que permita gestionar la información desde el despacho del ganadero.
  • Ser capaz de comunicar con el ganadero cuando éste se encuentra en el campo. Hay que poder meter todo en la mochila del ganadero: fiable, robusto, ligero. 

Y que todo sea barato…

Con la denominación de “Seguimiento y Control de la Cabaña Extensiva de Aragón”, el proyecto cuenta con el apoyo del Gobierno de Aragón a través de las subvenciones de apoyo a acciones de cooperación de agentes del sector agrario, en el marco del Programa de Desarrollo Rural para Aragón 2014-2020, para 2016, y la Unión Europa a través de fondos FEDER.

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