¿Es posible una Red de Innovación y Transferencia en cultivos extensivos en Aragón? / Miguel Gutiérrez

Opiniones y Experiencias - 15 Jun, 2018

Miguel Gutiérrez López
Unidad de Cultivos Herbáceos
Centro de Transferencia Agroalimentaria (CTA)

El sector de cultivos extensivos en Aragón, con más de 803.179 has, un 70 % del territorio dedicado a cultivos de cereal de invierno y especies extensivas, cuyo valor de la producción supera los 500M€ nos sitúa como una de las principales autonomías productoras a nivel nacional.
Los cereales en Aragón representan aproximadamente, tanto en superficie, producción y valor el 10% del sector cerealista del Estado Español y dentro de nuestra región entre el 40 y el 45% de la producción final agrícola aragonesa; es junto con los forrajes (20-22%) y frutales (22-24%) el sector más destacado en la formación de la renta agrícola aragonesa.
Nuestra comunidad autónoma se caracteriza por unos rendimientos medios muy irregulares y dependientes de las condiciones climáticas de cada una de las campañas agrícolas. Todo esto es debido a la gran importancia que las superficies de secano tienen en el conjunto de nuestra comunidad. La superficie media anual en los últimos 11 años en el secano cerealista fue de 617.170 has. y en el regadío 196.025 has. En muy pocas ocasiones las variaciones superficiales totales del secano han superado el 3% y en el regadío el 6,5%, sin embargo los cambios de especies han sido mucho más importantes y se explican dentro de los movimientos en el ámbito de la PAC.
Independientemente de esta realidad, en el sector cerealista aragonés los rendimientos unitarios se han multiplicado, a un nivel menor en estos secanos áridos y semiáridos (x2), y alcanzando niveles mayores en el caso de regadío (x4).
Esa realidad de la producción cerealista aragonesa está irremediablemente condicionada por las circunstancias anuales que pueden hacer variar los rendimientos en secano en más de un 28 % y un máximo de un 10 % en regadío.
Adicionalmente, Aragón es una región deficitaria en cereales, y necesita importar unos 180M€ anualmente, para una cabaña de más de 10 millones de animales, con industrias harineras, semoleras y malteras, por lo que resulta también evidente que debemos de producir más y de mayor calidad para mejorar la renta agraria vía productividad y precio diferencial.
En cereal de invierno es necesario anualmente unas 145.00 Tm de semillas/año para realizar las siembras, de las que en la campaña 2016 se certificaron en Aragón más de 73.000 Tm de cereal de invierno y se declararon unas 40.000 Tm de semilla acondicionada.

 

Esto es el resultado de muchos aspectos que han sido estudiado a lo largo de los últimos cuarenta años, desde la mejora vegetal y el trabajo con genéticas mejoradas que son capaces de expresarse en las mejores condiciones, a la optimización de otros muchos aspectos agronómicos que acompañan, como son el riego, la fertilización, la sanidad de los cultivos...
Entre todos, a esta mejora genética que hemos nombrado se le imputa más del 50% de este valor, con lo que continuar trabajando en la adquisición de conocimiento sobre mejora vegetal, y su adaptación a las condiciones aragonesas diversas, es imprescindible.
Tener un modelo de financiación de I+D que garantice la sostenibilidad de los programas de mejora, con un acuerdo estable a largo plazo y que todos los eslabones de la cadena de valor en cereales: obtentores, empresas semillistas, agricultores, transformadores industriales, proveedores de suministros y Administraciones Públicas entiendan que potenciar los programas de mejora en cereales es ESTRATEGICO y fundamental para mantener y mejorar este modelo productivo. Por cada Euro invertido en mejora genética de cereales, el sector productor recibe un beneficio equivalente a 7 € en mejora de sus ingresos.
La realidad del sector cerealista y de cultivos extensivos en Aragón es muy compleja. Está integrado, entre otros, por muchos productores pequeños, atomizados y dispersos en el territorio, pero que comparten problemáticas o retos comunes como asegurar la trazabilidad a lo largo de la cadena alimentaria, evaluar el comportamiento de nuevos cultivos, desarrollar nuevos productos para consumidores con necesidades especiales, desarrollar buenas prácticas para una agricultura sostenible (optimización riego, fertilización inteligente…), mejorar la rentabilidad económica de las explotaciones…
Para estos productores resulta difícil, y además no es eficiente abordar éstas cuestiones de manera individual, existiendo una oportunidad real de estructurar una red de trabajo que integre a agentes de toda la cadena de valor de la producción de cultivos extensivos, para trabajar de una manera más coordinada y eficiente en cómo hacer frente de manera conjunta a esos retos y/ o problemáticas. Esto que es en sí mismo “innovatio” hasta ahora no ha sido posible llevarlo a cabo en Aragón por diferentes motivos. Quizás el más importante es la falta de acuerdo político en considerar este sector como estratégico y dedicarle los esfuerzos técnicos y económicos apropiados, independientemente de las siglas políticas que hubiere en cada momento, integrando la investigación y la transferencia del conocimiento en la misma mano y acordando con el mismo sector cooperativo las principales líneas de trabajo a seguir.

 

Resulta preocupante que a día de hoy, un sector agrario tan pujante y con tanta proyección y a la vez con tanta necesidad de acompañamiento no tenga líneas estratégicas ni estén conveniadas.
Pero el sector agrario no puede tener una visión cortoplacista y para avanzar y conseguir los objetivos tiene que haber una corresponsabilidad de todos los actores, sector cooperativo, empresas, administración, centros de investigación y universidad.
“Tempus fugit”, el tiempo huye, se escapa, vuela, decía el poeta Virgilio, huye entre tanto, huye irreparablemente el tiempo ………….y aquí seguimos.

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