No se puede recortar y crecer, y en nuestro mercado, en nuestro campo, cuanta gente, cuantos agricultores, todavía piensan que guardar es ganar, guardar es incertidumbre, es perder, es recortar, “nuestro” desdén por el mercado luego lo combatimos acusándole de liviandad, sin darnos cuenta que “hemos” sido la ocasión perdida, que “nuestra” pasión es culpar a los demás de nuestros errores.
No parece que sepamos que el mercado es como la vida, si abandonas cliente, este busca otro, que encuentra en el abandonado un diamante, en fin los puertos pueden ser nuestro aliados o nuestros más terroríficos enemigos. Y así no se puede crecer.